martes, 3 de junio de 2014

Ven

Ven a rescatarme de todo lo que no creo de mi,
Ven a llevarte esto que no soy yo.
Ven y devuélveme a como era, que no me gusto así.
Ven a decirme como me quieres,
Ven y recordemos lo que fuimos estando juntos.
Ven, quiero tener de nuevo esa sensación familiar, de confiar a ciegas en mi.

Ven, aunque vuelvas a irte, pero ven.

sábado, 31 de mayo de 2014

Duchas

Si lloras dentro de la ducha
se disimula más.
Puedes dejar caer las lágrimas,
así como quien no quiere la cosa.

Te recuerdo, a veces, con los ojos en  océanos.
Hasta que un gran cetáceo salta y la ola que provoca,
derrama la lágrima.
Mejilla abajo. Y la seguimos. 

Ya no está tu dedo quien la recoge,
ni el lamento que ahogas,
ni el abrazo que calma.

La ducha recoge la añoranza 
que al salir cambio por el albornoz.
dijéramos que me derramo de ti dentro, cuando fuera he ido acumulandote en mi piel en sucias caricias.

Y no por salir dejo de pensarte,
añorarte, quererte.
La lejanía ya de aquel adiós 
sólo hace que escocer en días de lluvia.
Y lo vivo de nuevo una y otra vez.

Por eso nacen estas duchas.
Las de llorar en paz, y que los ojos enrojecidos sean jabón distraído.

A veces no lloro dentro de la ducha. Sino dentro de mi. Y calmo mi pena con el abrazo del agua.
¿Nunca lo habéis sentido?
Acompasar el pensamiento, las manos y el agua que cae con el estremecer del cuerpo.

Y cuando salgo me pregunto
si la ducha es calma o castigo.

sábado, 10 de mayo de 2014

Sabores

Despertar con sabor a sal en las mejillas,
de esas veces de echar de menos tanto que me sudan los ojos.

Luego aparece el sabor dulce del recuerdo, como a fresas, vainilla, canela... De relamer el pasado.

Deslizar mi dedo índice por el surco salado que dejan las lágrimas,
y acordarme de que a este cuento
no le hacía falta un final,
sino más páginas.

jueves, 8 de mayo de 2014

A las tres serán las dos

Ahora que formo parte de tu ayer, 
iré a cambiar la hora.
Y antes de que sea primavera,
seguir pensando que formaré parte
del resto de tus estaciones.

Ser tuya una hora más.
A las dos iré a besarte hasta las tres.

Y volver a ese día en que tu voz
me hizo cosquillas dentro.
Dimos la campanada y confundimos a los fieles.
Nos encontramos en un único camino
para perdernos juntos.
¿Se puede retomar el rumbo después?

En el amor no tengo límites,
suelo querer hasta el desastre.
Porque a querer nunca se olvida.
Pero a que te quieran,
uno no se acostumbra nunca.

Antes de que sean las tres 
y mi alma arañe a mi espalda desde dentro,
antes de que los silencios
escandalicen de nuevo,
antes de que en la casa haya más eco,
aunque estén todos dentro menos tú,
volveré a pensar en que el nuevo récord de salto de altura
lo establecimos tu y yo cuando
decidimos besarnos,
A dudar en que no sé si saliste de mis escritos 
o cuando te leo los ojos 
me sale lo que escribo. 

Y a las tres cerraré los ojos, 
acurrucaré mi postura
y me dormiré con la melodía
del crujido de las hojas en otoño.

miércoles, 7 de mayo de 2014

A pelo

Cartas escritas a pelo
con todas las letras sobre el asador.
Vomitadas incluso,
sin uso de signos,
en los que he de adivinar las pausas
por los suspiros que me causas.
No se cuando acabas la frase,
ni cuando piensas en mi.
Pero me desnudas en cada una de ellas.
Derramas el alma en cada renglón 
y te paseas totalmente desnudo,
descalzo y despeinado.
Roto.
Sin disfraz.
Como si al abrir la carta,
una ráfaga de viento azotara mi flequillo.

lunes, 5 de mayo de 2014

Exilios de inspiración

Escribir con el alma descamisada,
no encontrar las palabras
y coger frío.
Arrancar la hoja. Y otra.
Y dos más.
Construir sin querer una nostalgia,
una falta de inspiración,
con bolas de papel amontonadas en el suelo.
Y a eso llamarle arte.
El arte del papel mojado.

Letras que no verán la luz.
Escritos sin sentido
y que se oxidarán. 
Lo dejamos aquí.
Cementerios de poesía borrosa.

Algún día te enseñaré los cadáveres 
sin rima. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Cuando los desiertos se hicieron habitables

Cuando te alejas,
a latidos no me gana nadie.
Retumban en el eco del desierto
de tu ausencia.
Y al caer la noche el desierto es hielo.
Sin tus días, para mi es noche.
De esas en vela, sin viento, a la deriva.
El bao anuncia que el amor esta vivo.
Haces mi letra terciopelo,
a pesar de los cactus de tu ausencia.
Y aún con esos ecos incontrolados
queda bao entre mis costillas.
Me haces tanto calor dentro,
que la humedad alimenta
los cactus de nuestro desierto. 

domingo, 27 de abril de 2014

Cuando fui poesía y me hacías pisar Marte

El imposible lejano fluía muslo abajo.
Y tu lo relamías muslo arriba.
Vértigo-me decías, cuanto más subías- túmbate-sentenciabas.

No creo que fuera la más guapa
pero mirarse en tus ojos 
era como ser equilibrista.
Te leía a besos hoja a hoja,
aquello si era vértigo.

Cada verso un suspiro por tenerte.
-No eres libre- 
decías con la mano entre tus piernas.
Pues deja de prepararme 
como si fuera sólo tuya.

Te leía cuando tenía hambre 
o no se si el hambre apretaba mis muslos 
cuando te leía.

Viajaba, volaba, lo surcaba todo. 
Hasta aterrizar en tu garganta 
para dejarte mudo el mundo.

Me dejaban sin aire tus letras 
y sabor a quiero besarte.
Y tu lo que querías era que la falta de tu aire 
fuera proporcional a la altura de mi falda.

El universo me lo enseñabas en el entreabierto de tu boca.
Un espacio amplio e infinito
donde la gravedad vacilaba a mis pezones. 

Y un día tus pupilas en tinta 
tiñeron tu camisa blanca,
esa que se ponen las recién folladas.

Ya no me mirabas, sólo me veías.
Los versos sonaban cada vez más lejos.
Pasaste página sin mojarte el dedo.

Y dicen que en Marte hay agua,
tal vez sea la humedad 
que dejaron nuestros besos.

domingo, 16 de marzo de 2014

Deja de sucederme

Zarpaste hasta el verano que vivo
cuando visitas mi entrepierna.
Anclaste tus labios y tu lengua
en mi memoria.
Y cuando abro las piernas,
mis manos,
calman tu ausencia.

Y me abandono a la locura
de creerte mío 
y pensarte suyo.

Es un pensamiento
de portazo repentino.
Como ese instante en el que tienes 
la mano agarrando el pomo
y de repente una bofetada de aire
te arranca la puerta, y da el portazo.

Y despertar de golpe.

Me refugio en el calor escalofriante de los fogonazos que atraviesan 
la sala de mi cabeza.

Un fogonazo, un instante, una palpitación. Días de abandono emocional.

Días que soy más tuya que mía.
Que cuanto más aprieto los ojos,
ya cerrados,
más siento la presión en el pecho.

Sin alivio.

Abandonos de mi, 
orfandad que espera tu acogida.
Tu adopción entre sábanas.

Deshechos, descosidos,
besos que se caen 
como los botones de las camisas.

Busca en los bolsillos
cuando mi ausencia
se congele en tu nuca.

¿Sabes que el alma también se fustiga?
Que las marcas son más visibles
que los chupones de cuellos adolescentes.

Hay besos que mojan más,
que jarros llenos de lluvia.
Miradas que nos ilusionan más,
que cuando un niño desenvuelve un regalo.
Caricias a uno mismo 
que se sienten como si fueran otras manos.
Y recuerdos que por mucho tiempo que pase,
no mueve relojes ni avanza en calendarios. 

Y se viven otra vez.

lunes, 3 de marzo de 2014

Para convivirnos

Que prefiero ahogar
las penas en tu ombligo,
que dudar de donde dejé el coche
antes de estas copas de más.

Que el olvido se sirve con hielo y buen ron.
La indiferencia para quien no bebe.
Aún así, la cuenta va a medias.

Que los "muerdos" se admiten en todas partes,
menos a otra.

Que de las dudas no se sale,
de las dudas se alimentan muchas cosas.

Que la risa no es contagiosa,
las ganas de follar si.

Que no siempre las piedras son errores,
sino un "mal que por bien no venga".

Que antes de cal fuiste piedra,
y antes de piedra, arena de mi playa.

Que si al rozar quemas,
mejor toca con ganas y moja.

Que si vas a pesar en el pecho,
me pido estar encima.

Que los animales no solo muerden o arañan,
también lamen.

Que haya ducha de tres,
cama de dos,
besos a uno.
Puñeteros números exactos que me atormentan.

Que el timbre se rompió hace tiempo
para que me llamaras a gritos.
Así no hay excusas para las llamadas perdidas.