martes, 13 de diciembre de 2016

A libro descubierto

Mi inspiración eres tú y todo lo tuyo. Cierro mi cabeza, la puerta de la calle, sin tele, sin nadie pero conmigo, pregunto a la naturaleza y la respuesta eres tú. 
En esa libreta caben lágrimas, ceniza, 2.000 caricias, esa libreta tiene papel impermeable que absorbe las inclemencias de mi tiempo sin ti. 
Sin embargo es fuego entre mis manos, porque a veces me quema escribirte más que besarte. Y besarte es un paso más al infierno no sin pasar antes por el cielo de tu boca.
Porque mirarte cuando me miras como me miras, es ser luz en tu rostro. Y no quiero perderme más esas formas tuyas que me dan más firmas de mi.
No hagamos jaula sino nido. 
Porque sino seré otra estando contigo en lugar de ser yo cuando estoy sin ti.
No seamos dos que se vuelven uno.
Quiero que seamos matemáticas exactas. Ciencias puras cuando te evaporo y te echo de menos, ser de letras y que las letras me hagan a mi y que cada frase hable de ti. 
Dicen que las palabras se las lleva el viento y lo que cuentan son los hechos, pero ¿y si quedan escritas?
Pues que nadie se lleve nuestro libro.

Los niños duermen

El caos de nosotros mismos
reina en el silencio de la noche adentro,
muy adentro.
Como esa fiera encerrada que quiere salir.
Pero ya no son horas,
los niños duermen.
Acecha la rutina y lleva capucha con la cara que no se deja ver.
Pero somos tú y yo,
somos nosotros.
Y cuando queremos darnos cuenta
ya estamos buscándonos el cuello.
No tires nada, no hagas ruido,
los niños duermen.
Y si lo rompes, que no se note.

¿Cómo hacer que un elefante atraviese el salón en calma?
¿ o que una pantera y un tigre dejen las sabanas intactas de uñas?
¿cómo conseguir abrir las alas al completo
y llegar a lo alto sin alborotar las hojas de los libros?
¿Cómo conseguir ser tormenta y calma a la vez?
¿Cómo hacer sin hacer?
¿cómo morder sin lamer primero?
¿Dónde están las plumas y las alas,
y el cielo y el aire libre,
si siento todo en la cara 
al estar aquí tumbada en tu cama?

Amor de altura

Temperatura exterior -57 grados, dicen.
Fuera de la cabina es hielo y desamor.
Porque a -57 grados no puede quererse nadie.
Sin embargo hemos construido una nave
que nos deja ser fuego dentro.
Atravesar nubes a más de mil pies de altura.
Pues es como nuestra cama. 
Metemos cuatro pies bajo el edredón,
pero se transforman en mil.
Mete la luna para dentro
que es lo único que nos cabe aquí ahora.

Y sobrevolando África me pregunto, 
¿cómo puede ser que cuanto a más altura vuela este hierro de hielo, más frío hace,
si tú a mí me pones a arder con lo alto que me haces volar?

Saltamontes

Presa de unos ojos que se tiñen del verde de mil saltamontes.
Y me da miedo mirar de la duda tan grande que en ellos se anuncia.
Una primavera llena de dudas.
La duda es miedo.
El miedo es duda.
Es la peor mirada que te pueden propinar.
Y a ti que se te sale el alma por los ojos,
antes que por la boca.
Tu mirada guarda más,
que aire tenemos en el hueco de las costillas.
Basta ya de insectos saltamontes.

Detrás de mi

Me gusta cuando te vuelves caparazón en mi espalda, encaramado a mi.
No cabe más aliento ni besos entre mis escápulas. 
El mejor hueco de jadeos.
Mi cintura, el torno embarrado de tus pensamientos.
Mi nuca, el horizonte que apaga la noche,
El escondite de tus pestañas.
Tus pupilas, el ombligo de mis sueños.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Coge aire

Sentirte, sentir, sentirte
Sentirte dentro, muy adentro,
dentro de mi, con el chaparrón del peso de tu pecho sobre el mío,
de tu mirada, de tu respiración,
todo junto, todo mezclado,
con esa horizontalidad,
en el punto intermedio entre la locura y la eternidad,
todo sobre mi.
Cierro los ojos justo cuando creo que estoy soñando.
Los abro y estás cerca, muy cerca, sin aire alrededor nuestro,
lo tenemos todo nosotros bombeando a toda máquina dentro y fuera,
oxigeno alborotando todo lo que no se mueve,
como esas pompas de jabón revoloteando alrededor nuestra, 
mordiendo el aire.
Sentirte, sentir, sentirte,
dentro, muy dentro, 
más allá de la piel, 
donde la realidad se hace realidad y donde los sueños siguen haciéndonos soñar.

Respira.

jueves, 4 de agosto de 2016

Volar con los pies en la tierra

No quiero ser la que te moleste al dormir, pero si la que te quite el sueño.
No quiero desordenar tu vida, pero si alborotarla un poco.
No quiero ocupar tu sitio, pero sí que me hagas hueco.
No quiero que pises mis zapatos vacíos, quiero que me los veas puestos.
No quiero la casa perfecta, quiero que tú estés dentro.
No puedo comprarte el cielo, pero puedo subirte a él.
No puedo llegar a fin de mes, pero de la mano a donde quieras.

No me sueltes ahora que ya estamos volando alto.

martes, 21 de junio de 2016

El último de la fila

Porque la R no siempre es de Roma, ni todos los caminos nos llevan allí.
Porque no todo lo que tiene alas 
es un ave y no todo el que vuela es libre.
Porque no toda unión hace alianza,
y no toda primera vez es definitiva.
Así que te reto a aceptar ser el último y no el primero con el que hacer todo por primera vez, sino con el que sea la última vez que lo haga.
Ya que ser el último, también te hace único.

martes, 14 de junio de 2016

¿Qué miras?

Qué miras, me preguntas, con el torso desnudo mirando por el ventanal y el deseo saliendo por los poros de tu piel.
Como esas señales de morse,
lanzando la última llamada antes del hundimiento.
El hundimiento de mi lengua en tu espalda,
de mis dientes en tus hombros,
de tus dudas y mis miedos.
Yo me hundo contigo sea de la manera que sea.
Los talones de los pies se inventaron para impulsarnos hacia arriba en caso de tocar fondo.
Y entre los dos sumamos cuatro.

Qué miras, me preguntas,
ahora ya con la sonrisa más bonita del mundo en tu cara,
y que a mí me pone más nerviosa que a nadie.

Y si. Te miro.
Porque tengo la suerte de tenerte delante.
De observarte callada con la mirada llena de sueños.
Porque mirar con admiración, 
es la mejor forma que hay de mirar a tu pareja.

miércoles, 8 de junio de 2016

La naturaleza de querernos

El ruido del café saliendo,
me sorprende desnuda en medio del salón.
Una carta entre mis manos
y una lágrima de emoción,
se funden con el olor a café.
Y así una mañana cualquiera de martes,
la vuelves especial.
Nacen girasoles en mi pelo
y aunque inunda el sol en ese momento,
todos te buscan a ti.
Me reverdece el alma,
el paso del aire de los suspiros por verte.
El verano ya está aquí y las tormentas ya están lejos.
Tu ausencia me da sed,
así que tendré que esperar a llamarte tan cerca de la boca para notar el sabor de tu nombre,
que oírlo tanta humedad provoca.