jueves, 31 de octubre de 2013

Juntos

Imaginanos. Sé que ya lo has hecho. Imagínanos juntos. Imaginanos juntos en un pedazo de tierra perdido en algún mar.
No sé vivir sin mar. Aunque contigo nos imagino mojados sin playa que pisar.

Tu soportarías el verano enganchado a la frescura de mi cuerpo.
Y yo los fríos inviernos abrazada al calor de tu pecho.

Entenderías que mi libertad la consigo flotando medio desnuda en el mar.
Y tu me esperarías en la orilla, deseando un ahogo momentáneo para lanzarte a por mi.

Sería feliz con un "me quedo" tuyo y la mejor libertad la saborearías entre mis piernas.
No desearíamos otras almohadas y no tendríamos nada escrito. No sería un "como ha de ser".

El único animal que habría en casa sería el que llevamos dentro y haríamos un duelo de copas al amanecer.

Follariamos para renovarle el carnet al amor, y llevariamos los anillos puestos.
Yo plancharía tus camisas y tu me harías manchar las bragas.

Irías a ver más a tu madre y tu ayudarías a mi padre en sus chapuzas. Y él te tomaría como un hijo más.

Me dejarías horas a mi aire entre pinceles pero vendrías a cotillear lo que hago.
Me dejarías inundar el objetivo de tu cámara, de todo esto que llevo dentro.

Sería la mujer del capitán. Y madrugaría para animarte con mi presencia en las gradas.

Imaginame feliz y estarías tu a mi lado.
Los días juntos serían tan intensos que dolería el alma dentro.
Tu apreciarías más la condena de un sofá y yo sentiría la plenitud de un no parar por casa. Pero juntos.

Juntos.



viernes, 27 de septiembre de 2013

Inconscientes

Empezó y creímos que era como una fiebre pasajera.
Como esas tormentas de verano, fuertes, intensas pero breves.
Incluso fue como un juego. 
Una mezcla entre "el escondite" y el "pilla-pilla", 
A veces estabas, otras no.
A veces me encontrabas, otras no.
Pero siempre ganábamos los dos.
Pensé que era un amor de tren, pasajero,
de ese que dura solo de estación a estación.

Una fiebre,
Un juego,
Un viaje...

Hasta que enfermamos de amor
porque duele.
Hasta que pusimos reglas al juego
porque no veíamos límites.
Hasta que fijamos un camino de retorno
porque nos perdimos.


lunes, 9 de septiembre de 2013

Elefantes

Y como duele,
como duele el haberte notado con la punta de los dedos,
y sentir cuán grande era lo que venía detrás.
Notar todo ese torrente que traías contigo.

Y no fue.
Me aplastan de nuevo elefantes en el pecho.
Me dejan sin respiración y sin cabida a lo que siento por ti.

Libre. Libre me siento contigo,
a pesar de la prisión en la que nos encontramos.
Cárcel sin guardia de esta condena de la que no podemos escapar.

La mentira nos hace efímeros, 
sin embargo el embuste 
nos hará eternos en nosotros mismos.

sábado, 17 de agosto de 2013

Mar a mar, amar

Este moreno es caprichoso en mi piel.
Lleva jugando con ella desde principio de verano.
Hasta que finalmente,
la ha poseído casi por completo.

El verano de tu vida es aquel que no olvidarás nunca.
Llevaba tiempo sin que fueran así, para no olvidar.
Sin embargo este... este es para hacerle un memorial al año.
Con placa como recordatorio con tu nombre y el mío.
¿Amor de verano? No. Coincidencia.

Cuando levanto la braguita del bikini 
es cuando veo la intensidad de mi verano.
Cuanto más potencia el blanco de mi pubis,
mas intenso te siento sobre mi.

El verano para mi, es como ese amor que no se olvida.
Ese que termina entregando a otra
eso que no te dio a ti.
Sólo que cuando lo ves de nuevo,
esa mirada borra todo ese invierno
de dudas y porqués.

Llega a ti ese verano
Y te planta esa sonrisa de espuma de mar,
esa caricia de ola revoltosa,
ese abrazo como zambullida,
ese calor eterno.
Y cada año viene.

Así es como voy a recordarte a partir de ahora.
Como ese amor de verano 
que la vuelta al estudio separa.

El mar hoy tiene nostalgia de nosotros.
Las olas llevan un ritmo algo alborotado,
Nos echan de menos dentro.
A pesar de que el Sol anda escondido,
hay una luz especial: 
tiene el paisaje iluminado y mi corazón encendido.
A veces pasa alguien paseando por esa orilla,
y una ola rompe en el arrecife, 
como eco de un suspiro porque no somos nosotros.

No grita, está en calma,
echa de menos el directo de nuestros besos.

Un buzo sale del agua asombrado.
Debe haber encontrado los besos
que lancé con lastre,
hundidos en el fondo del mar.

Los besos hundidos,
tocados y hundidos no son un tesoro.
Han de dejarse ahí donde los ves.
Son besos hundidos como esos barcos de guerra,
que lo dieron todo hasta ser derrotados.


viernes, 9 de agosto de 2013

Que sube la marea

Mis rizos no tienen sentido
sin tu aliento cerca.
Tu soplido cálido 
no sólo alborota mi melena.
No tengo prisa ninguna:
el Sol quema ahí arriba
y tengo frente a mi
un mar inmenso.

Tengo un remolino en mi cabeza
y no hablo de mis rizos.
Eres como el subir de la marea,
que cuando quiero darme cuenta,
me encuentro enredada en algas.

Vorágine de pensamientos 
que creí que entre mis piernas
estarían resguardados.
Mal escondite para ti.

Y te viste arrastrado por la corriente

miércoles, 7 de agosto de 2013

Una de enfados

¿Donde se guardan los portazos del adiós?
Ese eco del enfado,
ese desgaste de bisagras y reproches.
Y tras ese portazo 
sientes el aplauso a tu orgullo,
como si hubiera salido vencedor.
Y mide más de tres metros de alto
y quince de ancho.
Enorme para caber por esa puerta.

Así que no te crezcas,
porque no ha salido.

lunes, 29 de julio de 2013

Horas previas

Le pusimos sonrisa a aquellos días,
dimos rienda suelta al galopar de cuerpos,
sincronizamos el reloj de arena
que ubicamos en mi ombligo.

Y al adiós dimos plantón, como
ese mal amigo inoportuno que,
Inevitablemente,
terminarás encontrando
a la vuelta de la esquina.

viernes, 26 de julio de 2013

Dermatólogos

Dicen los expertos señores dermatólogos, 
que la piel tiene memoria.
La mía recuerda muy bien tus caricias.
Sabe la distancia exacta entre tu dedo pulgar y el meñique.
Una mano aparentemente normal, 
con el don de hacer que mi piel...
           
No olvide...

sábado, 20 de julio de 2013

Zombie del amor

Cuando sentimos miedo, no es real. Es algo que creamos nosotros mismos. 
Lo hacemos salir cuando percibimos peligro. El peligro si es real, porque puede sucederte algo. Pero si controlas el miedo, podrás combatir ese peligro.

Miedo a perderte o que me pierdas, controlar ese miedo inexistente.
Si vas a perder algo, es porque lo tienes, entonces ¿por qué anticipar algo que no existe todavía? Sino controlas ese miedo harás que todo se vaya al garete.

Hay muertes de cosas anunciadas, en silencio y a voces. Muertes en ambos casos que se ven venir. ¿Se puede sobrevivir a esas muertes? Saltarse su plan de despido, de desahucio.
La muerte del amor es un secreto a voces. Muere una etapa y pasamos a otra. Sólo los implicados sabrán sí están dispuestos a vivir juntos dichas etapas.
Amores ciegos o arrolladores forman parte de la primera: la mejor.
Amores que te dejan sin aliento y consumidos, esos que lo entregas todo.
Pero tal vez esa otra persona con quien llevas a cabo esa etapa, no está dispuesta a pasar de la primera.
Y esa es la peor ruptura.
Esa a la que te has rendido a la entrega absoluta, 
Donde lo has dado todo ya, donde ya no hay herramientas que reparen nada.

Sobrevivir a una ruptura así, te condena a un dolor lacerante, casi comparable a sobrevivir a un hijo, un suicidio de tu realidad.

Hasta qué te recuperas, vas aprendiendo a sobrevivir. Y será tu punto de referencia frente a otros amores que te lleguen después.
Como un baremo del amor. Inevitable comparar.

"Nunca querré a nadie como te quiero a ti" diremos aveces. 
Pero eso no es real, ¿cómo sabes que va a ser así?
Tal vez llegue alguien que suba ese baremo, que rompa el molde.
Y la frase: Nunca querré a nadie como te quiero a ti, se irá a tomar por culo.

Muchas veces el amor tiene etiquetas de anís del mono, frases enmascaradas...
"Yo solo sé que te quiero" y te quedas tan ancho, como si fuera la frase que pone fin a una conversación, como si fuera de sabido popular, sin ambición ninguna.
Cuidado porque dejas la barra libre de ti, a la otra persona.
Y es cuando sin el misterio que regala la duda, todo se transforma con total seguridad a un amor condenado justo desde ese momento que muestras todas tus cartas.
No vale guardarse ninguna carta. 
Sólo hay que saber jugar con la baraja entera.

Pero yo, quiero ese suicidio,
 esas etapas, 
ese "progresa adecuadamente", 
y ese sobrevivir. 

jueves, 20 de junio de 2013

Me lo creo todo

Rozas, quemas.
Llagas que explotan en un orgasmo.
Derramas, riegas
y me lo bebo.

Paliza de besos,
guerra de mordiscos. 
Sangre de ira.

Me dueles, me quiebras
me sanas.

Me lo das como la única,
como tuya, como 'nosotros'

Y me lo creo, me lo creo todo.
'No ha sido un sueño' me repito.

Y tu abrazo me lo coso entero al cuerpo.
Eterno.
No me sonríes pero aún siento tus dientes.
Me duelo.
El suelo no existe entre nosotros.
Vuelo.

El sol ciega, no estás, es de mañana, despierto.
Ni sueño, ni duelo, ni vuelo.

Muero.