y no este sucedáneo de marca blanca.
Necesito lo físico.
Necesito unos brazos que me abracen
y una boca que me bese.
Y no un visel azul que me indique que me has leído o al revés,
Te necesito a ti con lo que ya tenemos pero tocándonos.
Hazme sitio. A tu lado, lo más cerca que se te ocurra.
Puedo quedarme dormida asomada al precipicio de tus ojos, sin más vértigo que ver que no es a mi a quien miras.
Pero eso ahora no me importa.
Quiero la comodidad del beso de buenas noches antes de ir al dormir,
el refugio de todos los miedos del día,
los suspiros que diste hoy por mi.
No sé cuánto amor puede caber en esta cama, contigo.
Pero lo que si sé es que podría llegar a morir por custodiarlo.
Deja que ocupe mi sitio, creyendo en ti.
Lo sé, siempre nos perseguirá la sombra de la duda, pero para eso te espero por todas las rendijas de luz.
Hazme sitio, que me gusta como abres las sábanas justo ahí donde quieres que lo ocupe.
Déjame ese ratito de abrazo en el que se me nota lo que te necesito conmigo.
Deja que la luna nos abrace toda la noche, que mis sueños los consigo yo abrazada a ti.
Se me sale el corazón por la boca,
como cuando uno se empacha de algo y tiene que hacerlo salir.
Me rebosa por las comisuras,
se me desborda por el pecho, como si fuera ahora mismo de lo único que estoy hecha.
Me duelen los ojos,
me quema la lengua.
Me asfixio contigo. Tengo todo mi pecho lleno de ti.
Ahora mismo soy volátil.
Cuando escribo no busco la rima, te busco a ti.
Soy el peor lugar que tengo para esconderte. Todo me habla de ti.
Tengo en cada curva de mis rizos
las letras que componen tu nombre y el mío.
Por eso cuando hace viento menos me recojo el pelo, por si acaso tú estás cerca.
En serio, tengo un centrifugado aquí dentro que me dan ganas de volar, de reír,
de correr a tu lado a pegarte y luego a morir abrazados,
después de abrasarnos en besos y caricias.
Me quemo, me quemo de arder, de deseo, de soñar, de pasión,
de futuro, de ventanas, de escaleras que suben, de trampolines sin riesgo.
Ardo de miradas que suben,
de sonrisas que sentencian,
de faldas que revuelan,
de bragas que se caen.
Quemo de cuello hacia arriba y de rodillas hacia abajo.
El resto es humedad infinita.
Ardo si te miro,
si te beso
si te lamo.
Mi pelo huele a humo de tormenta lejana.
Pero la tormenta somos nosotros a punto de romper.
Rómpeme de una vez,
que somos los únicos que sabemos como se monta luego el puzzle.
Que te den.
Hemos vuelto a mirarnos "así".
A mí nadie me enamora dos veces seguidas.
Y tú sin mover cielo ni tierra,
has movido todo mi infierno por ti,
sin despertar a los demonios.
Y ahora que no estás,
ya me dirás qué hago yo con todo esto
que ahora me arde dentro.
Los demonios ya han despertado.
No tendremos una vida juntos,
pero sí podemos juntar muchos pequeños momentos juntos.
Porque hemos traspasado de nuevo una línea,
no sé si para saltarla o para tachar algo.
Porque hemos dado un paso hacia delante,
aunque parezca que lo dimos hacia atrás.
Porque es solo nuestro,
aunque quepa en la boca de muchos.
Porque si lo pienso y no te lo digo
es porque lo escribo.
Porque la letra X no es un tachón
es la mejor incógnita para no despejar.